Tan sólo cuando puedas

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El diluvio que viene (respira hondo antes de leer)

Santiago Niño Becerra: “En 2010 empezará la crisis de verdad y será brutal, terrible”

El catedrático de Estructura Económica de la Ramon Llull augura que la recesión durará diez años

Si quiere elaborar una teoría económica y no se atreve, lea la de este catedrático que salió publicado en La Vanguardia y verá que, con algo de imaginación, cualquiera puede, usted también, todos podemos e incluso podemos hacer predicciones.
Los comentarios en negrita me pertenecen.

Santiago Niño Becerra, nacido en Barcelona hace 57 años, es un hombre que habla claro. Catedrático de Estructura Económica, es profesor en la Facultad de Economía IQS de la Universitat Ramon Llull. Considera que la situación económica mundial va a ir “tendencialmente a peor” en los próximos tres años y que todas las medidas que se están aplicando no van a servir porque responden a un viejo manual que ha quedado obsoleto.

Me encanta porque no explica a qué manual se refiere, ni por qué ha quedado obsoleto.

Crisis económica
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-¿Estamos ya en crisis?
-No, que va. Yo diría que estamos en “precrisis”. La crisis empezará a mediados de 2010. Pero es que, además, lo que viene ahora y lo que vendrá no se parece en nada a lo que vivimos en 1993 o en el 2000. Esto es otra película, es una crisis sistémica. De parecerse a alguna cosa, se parecería al “crack del 29”.
Así, que, según él, comienza en el 2010 lo que para otros irá terminando.
¡Más vale tarde que nunca! Se ha enterado de que se parece al “crack del 29”, pero ¡qué solvencia intelectual la de este catedrático! Debe haber estado en hibernación y no leyó la cantidad de artículos que asociaban a esta crisis con la del ’29, incluso la consideran peor.

-¿Por qué es una crisis sistémica?
-Porque la manera como está funcionando el sistema se tiene que cambiar. En 1993 hubo un problema, se inyectó dinero en forma de crédito y se acabó. En 2000, lo mismo. Ahora no. Aplicamos un manual viejo que ya no funciona. Se han agotado las herramientas que se pusieron en marcha como el hiperconsumismo, el hipercrédito o la hiperdeuda y pasamos a otra película…

Muy novedoso, creo que debo haber leído esta reflexión cientos de veces desde que comenzó la crisis.

-¿Cuándo empezó esta “precrisis”?
-En septiembre de 2007 cuando se manifestó el problema de las subprime.

¡Muy novedoso también, un análisis e investigación muy profunda! Habrá debido escarbar mucho en las noticias del momento hasta encontrar este virus desencadenante de las subprime.
Creo que hasta el pescadero de la esquina de mi casa ya lo sabía antes que él.

-¿Y hasta cuándo durará?
-Se alargará hasta junio o julio del año 2010. La tendencia dentro de este periodo será a peor. Esto no significa que un día la bolsa suba o que otro baje. En 2010 empezará la crisis económica de verdad. Caída “a plomo” hasta mediados de 2012. Habrá un hundimiento a nivel económico, y será a nivel mundial.

Aquí ya, nos iniciamos en el siniestro mundo de lo paranormal.

-¿Qué pasará a partir de 2010?
-Durante el periodo 2010-2012 el nivel de la caída será brutal, terrible. Habrá economías que sufrirán muchísimo, por ejemplo la española, la alemana, la estadounidense o la china. Habrá un periodo de estancamiento hasta 2015 y, a partir de ahí, comenzará un periodo de recuperación muy lento hasta 2018-2020. Estamos hablando de una duración de 10 años, similar a la “Gran Depresión” norteamericana de la década de 1930.

Aquí ya comenzó a desplegar sus dotes de profeta.

-¿El capitalismo ha llegado a su fin?
-El colapso del sistema capitalista aún no se ha producido. Los sistemas tienen una vida de 250 años. El capitalismo empezó entre 1815 y 1820 y terminará más o menos en 2070. Lo que ahora vivimos es una crisis de ajuste, como ocurrió en 1929. Las características del capitalismo no cambiarán pero el ajuste que se hará será muy importante.

Prestar atención a estas predicciones de agorero sin citar sus fuentes, por la cantidad de años con las que se proyecta al futuro, vamos, que ni Nostradamus fue capaz.

-¿Cuáles son las posibilidades que tenemos para capear el temporal?
-Nada. Esto ha de pasar. Es inevitable.

Otra predicción, y de las fatales. No olvidar que es un profeta, un emisario. Lo de catedrático es secundario. El emisario no está para elaborar proyectos ni abordar soluciones, sólo está para advertir que se acerca el diluvio que viene. Lo que nos falta saber del clarividente es, ante lo inevitable del fin que se nos viene encima: ¿se salvarán algunos justos?

-¿Pero los ciudadanos no tienen ninguna opción para intentar salir menos afectados?
-Yo siempre recomiendo que si alguien tiene deudas, que no se endeude más. Quien no tenga, que no se endeude y si una persona tiene deudas y dinero ahorrado, que lo dedique a reducir deuda. Otra cosa es que, antes de comprar nada, la gente se pregunte si realmente lo necesita. Que calculen muy bien cuales son las expectativas de sus ingresos y adapten el gasto. Lo que no sea necesario, no es importante.

Una opción genial: si nadie se endeuda, nadie compra nada, nadie viaja (no necesario), nadie va al cine ni al teatro (no es necesario) nadie consume en los bares ni restaurantes (no es necesario) no cambia de coche (menos necesario) No invierta, haga dulces, amase, limpie con agua y lejía etc. Que no le quepan dudas que sus predicciones se harán realidad. Y antes que cante el gallo tres veces, uno saldrá de su casa y descubrirá que cerraron todas las tiendas, los bares, los restaurantes, los cines, las rosticerías, los supermercados las Pymes, las fábricas… Y ya les llegará a los bancos, porque yo me pregunto: ¿con quiénes van a trabajar?
El dinero será un recuerdo de museo, y el trabajo, ¿Qué era el trabajo abuelo? ¿Alguna vez existió o sólo era una leyenda?

Habrá muchas empresas que puedan aguantar esta situación?
-No, habrá cierres en cascada. La evolución será cada vez a peor y, a partir de 2010, se acelerará.
Lo dicho. Sin nada de consumo la empresa pasará a ser un ser prehistórico. Los bancos sin dinero podrán ser bancos de sangre, o chi lo sa…
-¿La culpa es de los bancos y las inmobiliarias?
-La culpa no es de una persona o de un grupo de personas. Las medidas que se han tomado han llevado al desastre. Pero si estas medidas no se hubieran tomado, no se hubiera crecido como se ha crecido. Y todos hemos estado muy contentos de crecer así.
-¿Habrá bancos que quebrarán?
-Sí, pero aunque un banco haga fallida no pasa nada. El problema es que, dentro de un escenario como el actual, que un banco caiga supone un torpedo a la confianza. El sistema que hemos montado no está atado con cables de titanio, está unido con algo tan intangible como es la confianza que, cuando se rompe, ya no se puede reparar.

Hablando de confianza, en la facultad me enseñaron que las expectativas mueven la economía del mundo, ¡un buen espaldarazo a la confianza le da este catedrático!

-¿Es una buena decisión que los Gobiernos usen dinero público para salvar a las empresas?
-No servirá de nada. Se tiene que hacer porque el modelo dice que es lo que debe hacerse. Esto sirve para tapar un agujero, pero se abrirá otro. Estamos hablando de cifras tan brutales que es imposible tener dinero suficiente para tapar todos los agujeros.
-¿Cómo sabremos que estamos saliendo de la crisis?
-La recuperación se percibirá en el ambiente. El primer síntoma de la recuperación vendrá hacia 2012 porque no iremos a peor. El segundo signo será que algunas personas empezarán a hacer cosas.
-¿El resultado de esta crisis será la aparición de una nueva potencia económica?
-Yo opino que la figura del Estado irá a menos y que las grandes corporaciones tendrán más fuerza. Creo que General Electric es la primera corporación del futuro, es un caso a estudiar. En el futuro habrá más eficiencia, orden, aprovechamiento,…

Lo dicho, un genio, ha descubierto el poder de la corporaciones, de la multinacionales, ha descubierto que el mundo está gobernado por ellas, y no por los Estados. ¡Increíble la sagacidad de este Catedrático!

-¿Grandes corporaciones como las de la película “Rollerball”, que planteaba un futuro en el que las multinacionales controlaban el mundo?
-Sí, eso mismo.

Lo único que me resta por decir es que, si quiere suicidarse, lea el libro de este señor o acuda a sus clases, y si quiere arruinar un país en poco tiempo, nómbrelo Ministro de Economía.

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¿El número nos deshumaniza?

A menudo encendemos el televisor y el noticiero nos enfrenta de lleno con los cuerpos mutilados, hinchados, fragmentados, decapitados, bombardeados, los tanques arrasando las viviendas, la bomba humana que explotó en el centro de un restaurante dejando un reguero de cadáveres… Irak, Palestina, Israel, Haití, ciudad de Juárez (México) el Congo, no continúo, la lista es interminable.
A menudo lo macabro desfila ante nuestros ojos quizá, durante el desayuno, o el almuerzo o mientras cenamos. A diario compartimos el alimento con las imágenes más espantosas. A diario comentamos lo sucedido en un terremoto desbastador en la charla de un café con amigos. A diario dormimos tranquilos luego de leer que en un país remoto murieron miles, millones por un misil que provocó miles, millones en lo que se califica con el eufemismo de “daños colaterales”, o vemos la fotografía de miles de niños con la barriga hinchada por la desnutrición, las moscas alimentándose de sus heridas infectadas, madres que mueren de sida, niños que no llegan a los cinco años de vida…
¿Y qué pasa con nosotros?
Pero si un niño, un sólo niño desaparecido, aparece en la pantalla de televisión. Un solo hombre o mujer atropellados y abandonados en la vía pública, una víctima de violación o de abusos exhibe su rostro en la pantalla, los diarios o las revistas contando su trágica historia…
Eso nos conmueve y hasta incluso podría llegar a movilizarnos.
Pregunto, me pregunto: ¿el número, la masa, nos deshumaniza? ¿Ver cadáveres entre cadáveres y más cadáveres, saturan nuestra sensibilidad, produce anticuerpos ante el dolor?
Acaso, como dice Tzvetam Todorov, “un muerto es una tristeza, un millón de muertos es una información.”

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Tan sólo cuando puedas…

Tiempo
dile a la vida:
que deje escapar al prisionero
que aún está metido en tinieblas.

Hastiado de llorar su penuria en silencio,
hastiado de la paz circundante de las trancas,
hastiado de ahogarse en sus  propios gritos.

De fingirse dichoso,
de ser único en su especie.
Oculto tras las risas de cartón.
En la levedad de un camino sin retorno;
anclado en el infinito…

Tiempo
dile a la vida:
en voz baja,
para no ahuyentar a los incrédulos.

Que haga girar la llave
para que huya a su destino.
Que no mire hacia atrás,
que mire al otro lado del río,
que no se detenga,
que siga su curso,
que no tema al vacío que acecha en la oscuridad.

Tiempo
dile a la vida:
que sólo,
tan sólo.
Cuando pueda enfrentar al vacío,
sorprenderlo,
dejarlo sin paz.
Maltrecho, indefenso, irreversible…
Se detenga.

Y sólo,
tan sólo.
Cuando pueda volver a asombrarse,
cuando pueda volver a ver.
Y oírse, otra vez en sus sueños;
volver a si misma y reencontrarse despierta.
Cuando la magia, no sea un bello recuerdo postergado.
Cuando sea capaz de llorar
y de  gritar de nuevo:
su amor, su odio o su desprecio.

Entonces,
Sólo.
Y tan sólo, entonces,

Tiempo
dile a la vida,
pero esta vez,
en voz alta
para que escuchen los incrédulos:

Que aún, le das tiempo.

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Allá, donde la lluvia…

Me encontré caminando, aquí, tan lejos de vos, bajo el sol, y no lo sentía.
Me encontré en la calle, entre la gente que hablaba y que se reía, y no la veía.
Se terminó aquel día, llegó la noche…
Y continuaba preguntándome: ¿cómo era posible?
Cómo todo, aquí, seguía tal cual, aún, sin vos.

Que ya no ocupabas tu espacio, que ya no estabas, que ya no eras,
que ya no… que ya nunca más.
Pero, ¿acaso, yo?
¿Acaso, yo, todavía no escuchaba el sonido del clarinete?
Divino sonido en aquellos días de caramelos y muñecas.
Nena de ojos de fuego que danzaba frente al espejo
¿Te acordás?

Aquella pasión que me dejaste y que se niega a dejarme,
hiriéndome con esa saña que hiere a muerte.
Como solo el recuerdo es capaz de herir.
Te fuiste, te fuiste tan lejos de mí.
Y tan solo, tan único, tan vos…

A veces, aún hoy, te siento.
Veo tus ojos de papel, y aquel velo que los empañaba el día en que te dejé, allá.
Sí, aún lo veo, ¿sabés? Aún, sí, te encuentro y me encuentro en vos.
En el preciso instante en que se eriza mi piel hasta dolerme;
cuando te pienso, escuchando el solo del clarinete,
cuando estoy triste, cuando me equivoco, cuando me frustro,
cuando me río hasta morir, cuando me emociono, cuando soy feliz,
cuando me miro en el espejo, y qué se yo…
Será, porque te llevo en  mis entrañas, porque tu vida late aún en mí.
A pesar de tus cenizas…
Por más que los años, que van pasando, me acerquen a tus años.
Cada nuevo día que nace sin que estés.

A veces, escucho de nuevo, a miles de kilómetros de distancia,
aquella voz rota y desgajada en el teléfono que me trae esa noticia vacía ausente de sonido hundida como negra es la muerte.
Y solo la muerte puede serlo.
Y me vuelvo a despedir de vos…
Y te volvés a despedir de mí con aquella tristeza gris,
antes de aspirar por última vez aquel olor a la hierba húmeda.
Luego de que la lluvia llorase con furia todo aquel dolor sobre nosotros.
Antes que la distancia nos partiera en dos.
Definitivamente.
Sin piedad…

Y me devuelve la tristeza gris en tus ojos de papel
Aunque intentaras mal ocultármela tras el dibujo de una sonrisa.
Y volvés a intentarlo, y cada vez, yo, en vano, también intento arrancarte aquel velo gris de un soplo sin conseguirlo.

Hay veces que te busco y logro capturarte apenas en un fragmento
Hoy, quizá, sean tus dedos largos acariciando las llaves del clarinete,
O tal vez, mañana, será tu rostro…

Insignificante migaja que quedó cobijada en esta pobre y escasa memoria
Y escalo.
Y escalo la montaña del tiempo
Y me observo en el espejo. Quiero recuperarte
Mientras está sonando aquel solo de clarinete
¡No te vayas, no me dejes, pobre imagen de cartón quebrado!
Y ella, ni siquiera, ella, cesa de abandonarme,
Desvanecida, por siempre, desaparece y muere
Como hacen las gotas de lluvia en la tierra hambreada…

Entonces, me despierto, y miro…
Todo continúa en su lugar y en su rutina,
pero vos ya no ocupás un espacio en tu espacio.
Me observo en el espejo,
y veo que no se detuvo el tiempo
No compartís mi aire, ni mi tiempo, ni esta historia.
Aunque siempre serás mi historia.
Y volverás a despedirte y volveré a despedirte.
Siempre.

Porque te quedaste, allá…
Donde se siente el olor a la hierba húmeda
luego de que la lluvia llore con furia sobre nosotros.

Y aunque aquí, todo siga,
tal cual.

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Escucha quien cuenta…

TENEMOS CASA NUEVA

[…]La casa quedaba cerca del cementerio, donde estaba enterrado el abuelo. Tenía una capilla.
A mamá le vendría muy bien, porque, entre los dos lugares, la nonna se entretendría sin incordiarla en la cocina -la pasaba muy mal con esto de que cada dos por tres arruinaba la comida, echándole sal en cada oportunidad que se acercaba a la cacerola, además, de lo que mamá le hubiese agregado antes-; también, tenía un dormitorio para mi hermana Lucía y yo, y un cuarto al fondo, donde papá podría ensayar con su clarinete sin afectar al perro que sufría de los oídos y no toleraba el sonido agudo del instrumento; y de paso, que el resto de la familia se librara de sentir el lamento del animal haciendo un dúo forzoso con el sonido del clarinete; y para el pobre perro, sería un ahorro de patadas.
Sucedía cuando papá no lo soportaba más: el animal salía despedido por el aire y como un bólido atravesaba media casa y… ¡Quién sabe dónde iba a parar! Desaparecía por varios días.[…]

Para seguir leyendo: Escucha quién cuenta…

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¿Quién se atreve?

A veces las palabras son peligrosas, se ensañan, nos remueven, nos escarban, ¿quién se atreve a leerlas?
A quien quiera leer que lea, a quien quiera ver que vea, a quien quiera descubrir lo que hay más allá de lo que está escrito, y entienda, que por mucho que podamos escribir, es mucho más importante lo que no se dice, que lo que se dice.  A quien quiera: Bienvenido.

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