Tan sólo cuando puedas…

Tiempo
dile a la vida:
que deje escapar al prisionero
que aún está metido en tinieblas.

Hastiado de llorar su penuria en silencio,
hastiado de la paz circundante de las trancas,
hastiado de ahogarse en sus  propios gritos.

De fingirse dichoso,
de ser único en su especie.
Oculto tras las risas de cartón.
En la levedad de un camino sin retorno;
anclado en el infinito…

Tiempo
dile a la vida:
en voz baja,
para no ahuyentar a los incrédulos.

Que haga girar la llave
para que huya a su destino.
Que no mire hacia atrás,
que mire al otro lado del río,
que no se detenga,
que siga su curso,
que no tema al vacío que acecha en la oscuridad.

Tiempo
dile a la vida:
que sólo,
tan sólo.
Cuando pueda enfrentar al vacío,
sorprenderlo,
dejarlo sin paz.
Maltrecho, indefenso, irreversible…
Se detenga.

Y sólo,
tan sólo.
Cuando pueda volver a asombrarse,
cuando pueda volver a ver.
Y oírse, otra vez en sus sueños;
volver a si misma y reencontrarse despierta.
Cuando la magia, no sea un bello recuerdo postergado.
Cuando sea capaz de llorar
y de  gritar de nuevo:
su amor, su odio o su desprecio.

Entonces,
Sólo.
Y tan sólo, entonces,

Tiempo
dile a la vida,
pero esta vez,
en voz alta
para que escuchen los incrédulos:

Que aún, le das tiempo.

Advertisement

Dejar un comentario

Archivado bajo Poesía

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s